La magia del cine a través de una imagen

La fotografía constituye en lo fundamental, la base de la transmisión de información visual de cualquier película. Este elemento permite que la historia ocurra en un ambiente natural y coherente con el tema, y que el observador comprenda mejor el mensaje que se espera transmitir y se involucre más en los sucesos que tengan lugar en el filme.

El arte de la escenografía incluye además todo lo referente a vestuario y maquillaje de los actores, por lo que constituye un poderoso instrumento para reflejar épocas históricas, diversas personalidades, estados de ánimo y, por sobre todo, contexto social. Su magnitud se comprende en grandes producciones como son: Los Miserables (Les miserables 2012) y Una aventura extraordinaria (Life of Pi).

La decoración del set o lugar de filmación, así como la iluminación del mismo, son elementos que permiten relacionar la trama de la historia con los acontecimientos que se desencadenan a lo largo de la cinta. En muchas ocasiones la escenografía requiere de gran parte del presupuesto de la película, pero es un elemento indispensable para el desarrollo de la película.

En las manos de los encargados de la escenografía se encuentra el poder de crear en los espectadores la sensación de poder formar parte de una historia que los incluye y los envuelve, para develar en cada etapa, nuevos misterios o sorpresas, siempre en dependencia del género dentro del cual se encuentre. Es por esto que resulta muy importante su correcto trabajo, y entrega a la obra. Una buena película es aquella en la que se olvida la realidad, y se pasa a nuevas dimensiones.

La fotografía y la escenografía en lo referente al cine son inseparables, pues ambas ramas posibilitan la ambientación de cada fragmento de la película, y la acercan en gran medida a la realidad, y convierte a una buena película en una extraordinaria manifestación de arte. Es, quizás, por esto que el cine es conocido como el séptimo arte.