¿Qué puede ser mejor que una buena película?

El cine nos permite observar la vida desde la óptica de alguien más. Nos acerca a realidades de otras regiones y de otras culturas. Es por esto que, además de ser uno de los entretenimientos más habituales de las últimas décadas, es una excelente formar de aprender sobre otros pueblos, ampliar la cultura, enriquecer el vocabulario, e incluso puede contribuir al aprendizaje de lenguas extranjeras.

Al igual que un buen libro, una buena película nos atrapa entre sus personajes para transportarnos a nuevas dimensiones, por lo que es un buen método de relajación. En dependencia de nuestros gustos y estados de ánimo, cada género cinematográfico tiene algo que aportar. Las películas extranjeras nos muestran la vida de otras sociedades, y permiten ampliar la cultura general integral, al poner al alcance de cualquier persona, un viaje directo al corazón de otras personas distintas a las que nos rodean.

Las películas de producción nacional, por su parte, generalmente muestran la realidad de quienes nos rodean o la propia, por lo que constituyen poderosos instrumentos para comprender mejor la realidad social y el entorno en el que vive el espectador.

Las películas históricas nos muestran, como su nombre lo indica, algún acontecimiento pasado, de forma real o ficticia, por lo que constituyen un medio de aprendizaje y una herramienta que nos permite viajar en el tiempo. Las películas ficticias y de aventura, aunque tienen un fin más dirigido al entretenimiento, también traen consigo un mensaje y una enseñanza.

Ver películas es también una buena forma de compartir una actividad con los seres queridos, como puede ser con la familia, la pareja o los hijos, y nos brinda la facilidad de aprender en colectivo. Además nos permite conocer a personas nuevas, y compartir con ellas nuestras preferencias.

El cine es una buena forma de aumentar el conocimiento y mejorar las relaciones humanas.